Cuando el último cielo se quiebre,
y en rojo sangre el alba despierte,
el eco de antiguas voces celebre
la ruina que el tiempo convierte.
La torre caerá sin testigos,
el mar invadirá los caminos,
serán polvo los altos destinos,
y ceniza los sueños antiguos.
Mas del abismo, en honda agonía,
surgirá un brote de luz encendida,
y en medio del fin y la caída,
nacerá la eterna profecía.

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