Con lengua afilada y falsa sonrisa,
se acercan diciendo querer ayudar;
pero su veneno, que nunca avisa,
más que curar, viene a envenenar.
Juzgan tu vida desde su esquina,
con consejos que hieren al pasar;
no saben que el alma también se lastima
cuando el cariño se finge al hablar.
Prometen apoyo, si es que les conviene,
critican tus pasos sin compasión;
familia en palabras, en actos se abstiene,
dejando en el pecho solo traición.

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