Siempre llega la sorpresa,
otro aviso en el buzón,
que la bomba de la presa
¡ya no tiene solución!
Dicen que hay que reparar
la fachada o el portal,
pero nunca va a parar
la cuota «ocasional».
Con promesas de mejoras
nos vacían la cartera,
y aunque pinten bien las horas,
se alarga la derramera.

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