Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Un moco gigante tocaba el violín,
mientras bailaba con un maniquí.
Cantaban los gatos en tono menor,
y un pez recitaba poemas de amor.

El presidente firmó un decreto:
“¡Prohíbo los mocos con forma de objeto!”
Pero un moco en forma de flan con bigote,
se sentó en su silla y gritó: “¡váyase!”

El cielo llovía gel verde limón,
y un burro gritaba: “¡Revolución!”
Los rebeldes fundaron su propio país,
con leyes escritas en moco feliz.

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