Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Las manos no son solo piel y huesura,
son lenguas suaves que saben hablar,
si tocan con alma, dan dulzura,
si no saben amar, pueden dañar.

No basta el deseo, ni el fuego encendido,
ni el ansia que a veces quema la piel,
las manos que aman, tocan con sentido,
como quien reza, con mimo y con miel.

Hay manos que curan, otras que hieren,
y están las que aprenden su vocación:
dar sin tomar, cuando los cuerpos quieren,
ser puente sutil del corazón.

Deja un comentario