Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Siento un ardor que es casi un castigo,
justo en el ojo oculto, mi enemigo.
Cada paso es pena, cada giro, un duelo,
como si el diablo soplara desde el cielo.

Ese dolor tan hondo y tan sincero,
me hace andar torcido, casi torero.
No es poesía, es fuego que no alumbra,
¡ay, qué tragedia en la cumbre!

Deja un comentario