Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la noche canta el viento,
y en la esquina el gato herido,
lleva un ojo en el silencio,
y otro lleno de olvidos.

Maúlla al cielo sin luna,
rasga el alma su lamento,
como un eco sin fortuna
que atraviesa el pavimento.

Fue testigo del invierno,
de caricias ya perdidas,
un tuerto guardián eterno
de mil calles mal dormidas.

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