Promesas hechas con dulces palabras,
se quiebran fácil como el cristal.
Se van volando igual que las brasas,
dejando un rastro de pena y sal.
Juras constante que habrás de quedarte,
pero la duda te arrastra otra vez.
Si no hay certeza ni un rumbo en tu parte,
¿cómo esperar que te pueda creer?
El tiempo muestra lo que el alma esconde,
y a cada engaño le llega el final.
Si lo que ofreces el viento responde,
¿por qué lo llamas amor leal?

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