Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Sombras en la puerta,
nadie vuelve a casa,
solo el viento entra.

Su voz se apagó,
queda el eco en las ruinas,
nadie responde.

Aire y polvo van,
la camisa en la cuerda
ya no es de nadie.

Papel amarró,
las palabras se quiebran,
nadie las lee.

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