Cuando la risa los quiebra,
se doblan sin compasión,
con la boca hecha una cueva,
y lágrimas de emoción.
Golpean mesas y sillas,
se ahogan sin respirar,
como locas maravillas,
sin poderlo controlar.
Unos chillan como bestias,
otros solo hacen «jijí»,
pero todos en la fiesta
lloran como un manantial allí.

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