Promete el oro sin dudar,
con lengua hábil y afilada,
mas solo deja al caminar
una mentira disfrazada.
Te da la mano con ardor,
susurra dulce su trampa vil,
pero en sus ojos, sin pudor,
se esconde el brillo más ruin.
La estafa llega con disfraz,
con mil engaños bien medidos,
más el traidor verá al final
su juicio en ojos resentidos.

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