En el campo del amor se libra la batalla,
con caricias ocultas tras una muralla,
el corazón dispara flechas sin fallas,
mientras la mente traza sus astutas vallas.
Cada mirada es un duelo sutil,
como espadas cruzadas en noche febril,
el lenguaje oculto, el gesto gentil,
es el arma secreta de un juego viril.
El silencio es trampa, la palabra es red,
la estrategia avanza sin mostrar su sed,
pero al final, en el fuego que arde y cede,
es el amor quien vence y nunca retrocede.

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