Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En el mundo que vivimos

nos caen piedras del cielo,

pero abrimos las bocas

apagando nuestra sed.

Dejamos abiertos

nuestros corazones rotos,

cuando sumen muchas piedras

nos ahogaremos solos.

Y aunque nos den la mano

buscaremos los reproches,

no todo el mundo nos vale

para ser predicadores.

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