Ya se fue la Navidad
la barba no dejó regalos,
costumbres de otras épocas
que desatan lloros infantiles.
El tiempo no perdona
y el calendario es malicioso,
si esperamos los grandes detalles
nos regalaran un ataúd de pino.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Ya se fue la Navidad
la barba no dejó regalos,
costumbres de otras épocas
que desatan lloros infantiles.
El tiempo no perdona
y el calendario es malicioso,
si esperamos los grandes detalles
nos regalaran un ataúd de pino.
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