Hay cosas que no tienen precio
como toda la mierda que no usas,
la que me echas en la cara
para no decirme lo que sientes.
Cuando no me hablas
y me castigas en todas las rutas,
esas que marcan los peajes de la vida
sin pedir permiso.
Hoy soy como una galaxia
comida por sus propias entrañas,
desacelerando mi corazón
para dejarte partir sin alma.

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