Sombras que bailan,
susurros de la nada,
la luna tiembla.
Niebla en la senda,
los pasos que no llegan,
grita el silencio.
Ojos sin rostro,
vagan tras el crepúsculo,
nunca se cierran.
La noche llora,
ecos de almas perdidas,
vuelve la calma.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Sombras que bailan,
susurros de la nada,
la luna tiembla.
Niebla en la senda,
los pasos que no llegan,
grita el silencio.
Ojos sin rostro,
vagan tras el crepúsculo,
nunca se cierran.
La noche llora,
ecos de almas perdidas,
vuelve la calma.
Deja un comentario