En el corazón de la tierra dorada,
nace un tesoro de brillo ancestral,
es la cúrcuma, raíz encantada,
que guarda en sus venas un sol inmortal.
Su piel es el oro que el sol acaricia,
su pulso el latido de un mundo sin fin,
y en cada rincón donde brota su hechizo,
la vida renace con fuerza sutil.
Guerrera del tiempo, sanadora y sabia,
en su polvo escondes la paz y el calor,
tu aroma despierta memorias lejanas,
de historias contadas con fe y con amor.
En el fuego danzas, en el aire fluyes,
pintando de vida lo que tocas tú,
cúrcuma, esencia que al cuerpo y al alma,
les brindas el brillo de un día en azul.
Como sol en la sombra, calientas despacio,
y en cada platillo que abrazas, al fin,
despiertas el alma, curas despacio,
devolviendo al mundo su antiguo jardín.

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