En cada viaje hay un mundo escondido,
una ventana abierta al alma y su ruido.
No es solo el destino que el mapa señala,
es cada paso, cada brisa, cada escala.
Aprovecha el viaje, deja el reloj,
y escucha el latido del viento en tu voz.
Mira la nube que en el cielo se pierde,
y deja que el alma, por fin, se recuerde.
No corras buscando lo que ya está aquí,
en la sonrisa de un niño, en un jardín.
En el aroma de un plato servidos,
hay historias que nunca han sido oídas.
Permite que el tiempo se pierda, fluya,
y deja que la mente, como el río, huya.
Explora lo ajeno, pero encuentra lo tuyo,
en cada frontera, un secreto murmullo.
Los paisajes cambian, los cielos se expanden,
mas dentro de ti las rutas se agrandan.
Aprovecha el viaje, el camino y su esencia,
y hallarás en lo lejos, la luz de tu presencia.
En cada jornada, descubre tu andar,
pues en cada destino, hay un nuevo hogar.
No solo en lo que ves o lo que logres,
sino en lo que dentro de ti, siempre cobres.

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