Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

El corazón se adicta a sus latidos,
a los sueños que nunca sucedieron,
al eco de unos labios prohibidos,
y a los besos que se desvanecieron.

Se aferra a la memoria del instante,
aunque duela y no tenga salvación,
porque el amor, como un fuego errante,
se quema entre las llamas del perdón.

El corazón adicto siempre llora,
por lo que tuvo y lo que pudo ser,
y aunque le arranque la paz de cada aurora,
vuelve a caer, sin poderlo detener.

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