Rostro sin nombre,
se disuelven los ecos
en la ciudad.
Sombra que pasa,
nadie pregunta nada,
nadie la ve.
Pies en la arena,
sin huella que los siga,
viento se va.
Ojos vacíos,
el espejo no habla,
solo silencio.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Rostro sin nombre,
se disuelven los ecos
en la ciudad.
Sombra que pasa,
nadie pregunta nada,
nadie la ve.
Pies en la arena,
sin huella que los siga,
viento se va.
Ojos vacíos,
el espejo no habla,
solo silencio.
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