Con alas negras, cual sombra en la noche,
un gato asesino, de ojos fulgurantes,
surca los cielos, con sigilo y roche,
sembrando el terror en los corazones vacilantes.
Sus garras afiladas, como cuchillos de acero,
desgarran el aire, en un vuelo mortal,
su maullido siniestro, un aullido de guerra,
anuncia la muerte, en cada esquina fatal.
Por los tejados, se desliza veloz,
un fantasma felino, que acecha en la oscuridad,
sus presas tiemblan, ante su feroz poder,
y suplican al cielo, una pizca de piedad.
Pero el gato asesino, no conoce el perdón,
su corazón es piedra, su alma es de hielo,
solo la muerte, es su única razón,
y la sangre inocente, su más preciado trofeo.

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