Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la penumbra de una noche silente,
donde los ecos del viento se desvanecen,
se oyó un murmullo triste y doliente,
las palabras lloraban, las palabras enmudecen.

Fueron raptadas por manos invisibles,
con cadenas de silencio las ataron,
sus voces, antes libres y sensibles,
en jaulas de sombras las encerraron.

El verbo que cantaba en las montañas,
el susurro dulce de amor en la brisa,
ahora se ahoga en las hondas entrañas
de un vacío que, sin compasión, las avisa.

Las palabras, antes danza y melodía,
ahora yacen en un rincón sombrío,
soñando con la luz del día,
añorando romper su cruel desafío.

Pero en los corazones aún resuena
el eco de lo que fueron y serán,
y aunque las sombras susurren condena,
las palabras, como ríos, se liberarán.

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