Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Quise rozar el cielo con las manos,
tocarlo suave, sentir su azul divino,
pero el viento, con sus manos de verano,
me alejó, como un sueño vespertino.

Quise abrazar la luna en su reflejo,
bañarme en su luz, ser parte de su brillo,
pero el mar, en su eterno sortilegio,
me arrastró hacia un oscuro pasillo.

Quise gritar tu nombre en la tormenta,
que el eco de mi voz rompiera el viento,
pero la noche, muda y sin respuesta,
apagó mis palabras en su aliento.

Quise amarte libre, sin cadenas,
ser el aire que rodea tu semblante,
pero el destino, en sus formas tan ajenas,
me ató al suelo, a un presente distante.

Querer y no poder, amarga lucha,
deseos que se rompen, que se quiebran,
es sentir en la piel la fría ducha
de sueños que en la niebla se celebran.

Pero en el alma queda la esperanza,
de que algún día el cielo ceda su calma,
y que el amor, con toda su balanza,
rompa las barreras que atan el alma.

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