En un susurro de sombras y estrellas,
el mundo suspira su último aliento.
Las montañas lloran en su desvelo,
el cielo se quiebra en lamentos.
Los océanos se tornan de fuego,
las ciudades en polvo y cenizas.
Un sol moribundo se apaga lento,
su luz se pierde, ya no brilla.
Los árboles susurran adioses,
los ríos detienen su canto.
El tiempo se quiebra en mil voces,
el fin nos envuelve en su manto.
En este silencio final y eterno,
los recuerdos se tornan viento.
El mundo se duerme en su sueño,
y el fin es solo el comienzo.

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