Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la plaza del tiempo, donde el sol titila, se encuentran dos sombras, desatando la rencilla. Una ex novia, recuerdos de un ayer, la otra, el presente, su amor a florecer.

«¿Qué haces aquí?», pregunta con voz tensa, la ex novia dolida, su corazón en defensa. «Vengo a buscar lo que nunca debí perder, ese amor que juró jamás desvanecer».

La novia actual, firme, con ojos de estrella, responde serena, como la más pura centella: «Él me eligió, en mis brazos halló paz, no vuelvas a herir lo que él ya dejó atrás».

El chico feliz, testigo de este duelo, mira a ambas mujeres con un nudo en el cielo. Susurra al viento, con voz de confusión, «¿Por qué el amor se convierte en prisión?»

La ex novia suspira, lagrimas en su ser, «Solo quería saber si aún podía entender». La novia actual, con manos que no tiemblan, «El amor verdadero no necesita emblemas».

Al final, se disipa el eco de la contienda, dos corazones heridos buscan su senda. El chico, con un suspiro de alivio y dolor, agradece el pasado, y bendice su amor.

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