Cuando te vi después de tanto tiempo, el sol pareció brillar con más fuerza, el aire se llenó de notas dulces, y el pasado revivió en un suspiro.
Tus ojos, espejos de viejas historias, reflejaban risas y momentos perdidos, y aunque la vida nos llevó por caminos distintos, el corazón se alegró con tu presencia.
Recordé el aroma de tardes doradas, y la suavidad de caricias compartidas, pero no con la nostalgia del dolor, sino con la gratitud de haber amado.
Tu sonrisa, un faro en el horizonte, iluminó recuerdos de días felices, y aunque el amor ya no es el mismo, la alegría de verte sigue intacta.
Nos saludamos como viejos amigos, sin rencores ni heridas abiertas, porque en el fondo, ambos sabemos, que fue un capítulo bello en nuestras vidas.
Así que hoy, al verte de nuevo, celebro el tiempo y la distancia, que aunque nos separaron, también nos unieron, en el recuerdo de un viejo amor.

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