En la noche profunda, donde el silencio reina,
habitan seres extraños, de formas sin igual.
Con ojos que hipnotizan y lenguas que envenenan,
te acechan en la sombra, te invaden sin señal.
Sus cuerpos deformes, grotescos y exóticos,
son reflejo de un mundo oculto a la luz.
En la oscuridad se esconden, en rincones remotos,
tejiendo sus historias, bajo un velo de capuz.
Algunos son benignos, guardianes de la noche,
que velan por los sueños y te guían sin temor.
Otros son malignos, con colmillos que atrochan,
y almas corruptas que buscan tu interior.
No importa su forma, ni su origen ancestral,
los seres anómalos son parte del gran ser.
Conviven con nosotros, en un baile fantasmal,
tejiendo la magia que la vida nos da a ver.
No los mires con miedo, ni los juzgues con rigor,
son seres diferentes, de un mundo interior.
Acepta su existencia, con respeto y con candor,
y aprende a coexistir con su extraño fulgor.
En la noche profunda, donde el silencio reina,
los seres anómalos te esperan sin cesar.
Abre tu mente y tu corazón, sin ninguna pena,
y descubre la belleza que te quieren mostrar.

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