Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En el umbral del día, en la frontera de la noche,
surge el crepúsculo, un manto de misterio y luz,
donde el sol y la luna danzan en armonía,
tejiendo sueños en el lienzo del cielo azul.

Los colores se desvanecen, lentamente se deslizan,
entre tonos dorados y sombras que se funden,
las estrellas titilan, ansiosas por brillar,
mientras la brisa susurra secretos al atardecer.

El crepúsculo, un instante efímero y sublime,
un puente entre la realidad y el ensueño,
donde los suspiros se funden con el horizonte,
y los corazones encuentran su reposo.

En este crepúsculo, donde el día se despide,
y la noche se prepara para su danza eterna,
se revela la magia que habita en lo efímero,
un poema silente, una melodía etérea.

Oh, crepúsculo, en tu abrazo me pierdo,
entre sombras y destellos, entre sueños y recuerdos,
eres el suspiro del día que se desvanece,
y el susurro de la noche que despierta en su esplendor.

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