Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En el rincón del crepúsculo, danza el amor,
susurros etéreos entre sombras que ardor.
Labios que buscan, en la penumbra oculta,
el éxtasis prohibido, la pasión tumultuosa.

Pero la muerte, en su velo oscuro,
teje hilos de silencio, en un abrazo puro.
Susurra a los amantes, «todo tiene fin»,
mientras el tiempo se desvanece, sin freno, sin fin.

En el jardín de los sueños, flores del adiós,
el amor y la muerte entrelazan sus destinos.
Bajo la luna, testigo de esta danza eterna,
se desvanecen en la noche, la llama y la dierna.

Deja un comentario