Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En la cocina bulle la olla con encanto,

un potaje de vigilia en pleno temporal,

bajo el manto gris del cielo que llora,

se fragua un festín que al alma aviva.

Las olas rugen con furia en la mar,

mientras en la cazuela danza el bacalao,

las legumbres abrazan al guiso,

un refugio cálido en este invierno bravo.

Con garbanzos como perlas en el mar,

y espinacas verdes como las olas que rompen,

se entrelazan sabores en este plato de vigilia,

un lazo que el viento y la lluvia no rompen.

El vino tinto acompaña con su canto,

como un poeta que recita versos al viento,

mientras la cocina se llena de aromas,

un consuelo en medio del crudo elemento.

Los fogones crepitan con alegría,

mientras afuera la tormenta se desata,

el potaje de vigilia es un bálsamo,

que en cada cucharada reconforta.

En el bullicio de la cocina, un susurro,

la receta ancestral que perdura en el tiempo,

un plato que une generaciones y vientos,

en la calidez del hogar en pleno temporal.

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