Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En el vasto eco del silencio, danza el sonido, un ballet invisible que se teje en el aire, pero entre sus notas, se cuela el susurro de interferencias que buscan perturbar.

En el concierto celestial de la armonía, se entrelazan frecuencias con destreza, pero entre los compases, se insinúa la discordia, la interferencia, cual sombra, avanza sin pereza.

El murmullo del viento se convierte en alarido, cuando las ondas se cruzan en desvarío, enredándose en el pentagrama del ruido, las interferencias danzan con desafío.

Entre la sinfonía de la noche estrellada, se filtran ecos indeseados, intrusos, como suspiros que rompen la serenata, las interferencias, como fantasmas, confusos.

Oh, melodía quebrada por la estática, en el éter del sonido, se gesta la batalla, las interferencias, como sombras fantasmagóricas, interrumpen el concierto, desatan su venganza callada.

Pero aún en medio del caos, resuena la esperanza, que el sonido puro prevalecerá, que las interferencias, como nubes se disiparán, dejando la música en bonanza.

Deja un comentario