En el telar de la vida, entretejido va, un poema sombrío de injusticias sin par. La danza de la opresión, un macabro compás, donde los débiles sufren, donde el llanto es caudal.
En la penumbra del olvido, se ocultan los lamentos, donde la voz del oprimido se ahoga en sus tormentos. En el lienzo de la historia, trágicos momentos, se revelan las heridas de los corazones sedientos.
En las esquinas del mundo, donde el hambre arde, se gesta la injusticia, como un fuego que no parte. La brecha entre los sueños y la realidad se ensancha, mientras la desigualdad siembra su sombra blanca.
Se alzan muros de prejuicios, altos e impenetrables, donde la igualdad se desvanece en corrientes insondables. Los derechos son un río que se estanca, en el delta de la discriminación que avanza.
Las lágrimas de los olvidados pintan un cuadro triste, en el lienzo de la existencia, la injusticia persiste. La justicia, cual ave fénix, debería renacer, para sanar las heridas, para a la humanidad proteger.

Deja un comentario