Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

.En el rincón sombrío de dos almas cansadas, donde el amor yace, en sombras desgastado, resuena el eco sordo de un hartazgo callado, en la danza lenta de promesas quebradas.

Fueron susurros dulces en noches de ensueño, dos corazones unidos, en un pacto eterno, pero el tiempo implacable, como río eterno, ha erosionado las orillas de ese anhelo risueño.

El hartazgo se cierne como nube cargada, un peso silencioso sobre la piel amada, se transforma en espinas que el amor desangra, y en la penumbra, la complicidad se desgrana.

Las miradas, antes cómplices, ahora son dagas, cada palabra, un eco de viejas llamas apagadas, en el silencio pesado, las emociones se desgarran, como hojas secas, en el viento que las arrastra.

Se ahoga la pasión en mares de desencanto, las promesas, antes firmes, hoy son un quebranto, el cansancio se posa en el lecho compartido, y el corazón, agobiado, susurra un adiós sentido.

Oh, pareja cansada, enredada en el hartazgo, ¿puede el amor renacer de su propio letargo? Quizás en la oscuridad aún queda un rescoldo, una chispa escondida, un rincón sin desahogo.

Afrontemos juntos la sombra del desencanto, reavivemos la llama, aunque sea un quebranto, pues en la danza errante de dos almas fatigadas, quizás aún florezca la flor del amor, renovada.

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