En el caos de días veloces, en la danza sin compás, donde el tiempo se desliza, como agua entre mis manos va. Busco el orden en mi senda, trazando líneas en mi andar, en la sinfonía del día, anhelo calma recuperar.
En el alba de mi mente, germina la claridad, sembrando la disciplina, como flores en la verdad. Cierro puertas al desorden, abro ventanas al control, una danza armoniosa, una canción en mi corazón.
Ordenaré los pensamientos, como libros en estantes altos, clasificaré mis sueños, como estrellas en el cielo alto. Organizaré mis pasos, como notas en partitura, con la melodía de la rutina, encontraré la aventura.
En el silencio de la noche, cuando la Luna me susurre, buscaré la paz interior, en cada rincón que descubra. Pondré en fila mis anhelos, como soldados en formación, cosecharé la disciplina, en el fértil campo de mi acción.
Limpiaré mi corazón, de los despojos del ayer, tejeré con hilos de orden, un tapiz de nuevo amanecer. Como alquimista en mi vida, transformaré el caos en virtud, donde el equilibrio sea el faro, y la serenidad mi salud.
Con pasos firmes avanzaré, en el sendero de la calma, donde la armonía y el orden, serán mi eterna palma. Así, entre hojas de rutina, escribiré mi propia historia, donde el orden sea mi aliado, en esta danza de la memoria.

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