Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Había una vez, en un pequeño pueblo de Galicia, una familia de ratas que vivían en el sótano de una vieja casa. La familia estaba formada por el padre, la madre, el hijo y la hija.

Las ratas eran muy felices, pero tenían un pequeño problema: no tenían un árbol de Navidad.

El hijo de las ratas, llamado Ratón, estaba muy triste por no tener un árbol de Navidad. Soñaba con un árbol grande, con muchas luces y adornos, como los que veía en las casas de los humanos.

Una noche, Ratón estaba mirando por la ventana cuando vio a un grupo de niños jugando con un árbol de Navidad. Los niños estaban tan felices que Ratón sintió una gran envidia.

«¡Ojalá yo también tuviera un árbol de Navidad!», pensó Ratón.

Al día siguiente, Ratón decidió que iba a conseguir un árbol de Navidad para su familia.

Se fue al bosque y buscó un árbol pequeño, pero bonito. Cuando lo encontró, lo llevó a casa en su espalda.

El padre y la madre de Ratón estaban muy orgullosos de él. Lo ayudaron a decorar el árbol con cintas, bolas y estrellas.

Cuando el árbol estuvo decorado, las ratas se quedaron mirando maravilladas. Era el árbol de Navidad más hermoso que habían visto nunca.

Esa noche, las ratas celebraron la Navidad con su nuevo árbol. Cantaron villancicos, comieron dulces y jugaron con los adornos.

Ratón estaba muy feliz. Por fin había cumplido su sueño de tener un árbol de Navidad.

Al día siguiente, las ratas se despertaron y encontraron un regalo debajo del árbol. Era un pequeño juguete de Navidad para Ratón.

Ratón estaba muy emocionado. Abrazó el juguete y lo llevó a su cama.

«¡Gracias, Papá Noel!», dijo Ratón.

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