Juventud, divino tesoro,
que nunca se vuelve a encontrar,
como el sueño que se ha ido,
como la flor que se marchita.
Juventud, que todo lo puedes,
que todo lo crees posible,
que todo lo vives con intensidad,
sin temor a lo desconocido.
Juventud, que se va sin avisar,
que se escapa de las manos,
que se desvanece como el humo,
como el agua que se escurre.
Juventud, que no vuelve jamás,
que deja un vacío en el alma,
que nos hace añorar el pasado,
y nos recuerda que el tiempo pasa.

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