Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me desperté en un lugar que no reconocía. Estaba en una cama grande y cómoda, en una habitación llena de luz. Me levanté y miré por la ventana. El cielo era azul y el sol brillaba.

Salí de la habitación y me encontré en un pasillo. El pasillo era largo y ancho, con paredes blancas y suelos de madera. Seguí caminando por el pasillo hasta llegar a una sala grande.

La sala estaba llena de gente. Había hombres, mujeres y niños de todas las edades. Todos estaban hablando y riendo. Me sentí un poco perdido, pero también emocionado.

Me acerqué a un grupo de personas y me presenté. Me dijeron que estaban celebrando una fiesta. Me invitaron a unirme a ellos y yo acepté.

Pasé el resto de la mañana y la tarde divirtiéndome con los demás. Comimos, bailamos y jugamos. Me sentía feliz y libre.

Cuando llegó la noche, me despedí de mis nuevos amigos y me fui a dormir.

Me desperté en mi propia cama, en mi propia habitación. Estaba de vuelta en la realidad.

Pero no podía dejar de pensar en el sueño. ¿Había sido real? ¿O había sido solo un sueño?

No lo sé. Pero nunca olvidaré la sensación de despertar en un sueño y no saber cuál es la realidad.

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