Las paredes se cierran a mi alrededor,
como si fueran barrotes de una prisión.
No puedo salir, no puedo entrar,
estoy atrapado en mi propio encierro.
Los días se suceden uno tras otro,
iguales y monótonos.
No hay nada nuevo que hacer,
nada nuevo que ver.
Me siento solo y aislado,
como si estuviera en otro mundo.
La vida pasa a mi alrededor,
pero yo no puedo formar parte de ella.
Busco la libertad,
pero no la encuentro.
Estoy prisionero en mi propia casa,
y no sé cómo escapar.

Deja un comentario