En la penumbra de la noche oscura
donde el silencio abraza el corazón,
resurge la esperanza, vida pura,
en el fulgor de la resurrección.
La tierra yace en sueño profundo,
susurra el viento, misteriosa canción,
mas en el alba, un milagro fecundo,
despierta el alma, nueva creación.
La primavera tierna se levanta,
sus flores, testigos de la redención,
en cada brote, el alma se quebranta,
viendo en la resurrección su canción.
Como el ave que vuela tras el invierno,
al cielo azul con inmenso ardor,
nuestro espíritu renueva su sendero,
abrazando el regalo de la muerte.

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