De madrugada,
el maullido de mi gata
me despierta.
¿Qué quiere mi gata?
¿Comida? ¿Atención?
¿Acaso me ama?
Maullido incesante,
como un mantra, como un ruego,
sin fin.
La gata me mira,
con sus ojos azules,
y me pide algo.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
De madrugada,
el maullido de mi gata
me despierta.
¿Qué quiere mi gata?
¿Comida? ¿Atención?
¿Acaso me ama?
Maullido incesante,
como un mantra, como un ruego,
sin fin.
La gata me mira,
con sus ojos azules,
y me pide algo.
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