La sangre fresca es mi alimento,
mi fuente de vida y de placer.
Es el néctar que me mantiene,
y sin ella, no puedo ser.
Su sabor es dulce y amargo,
a la vez, como el amor.
Es la vida que me da fuerzas,
y la muerte que me puede robar.
La necesito para vivir,
para ser lo que soy.
Sin ella, no soy nada,
soy un ser vacío y sin luz.
Por eso, la busco y la deseo,
como un amante busca a su amada.
Es mi adicción, mi pecado
y mi única redención.

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