Un bardo de voz horrible
quejaba su triste suerte:
«¡Oh, dama, tan bella y elegante,
por ti mi corazón late!.
«Tus ojos son como dos luceros,
tus labios como pétalos de rosa, t
tu pelo como un río de oro,
tus manos como dos palomas.
«¡Oh, dame tu amor, hermosa dama,
y te haré una canción de amor!,
mi voz es tan dulce y melodiosa,
que te robará el corazón.»
La dama, al escuchar sus palabras,
se echó a reír con fuerza:
«¡Tu voz es tan horrible, bardo,
que me dan ganas de vomitar!.
«¡Vete de aquí, apestoso bardo,
y no vuelvas a molestarme!
¡No te mereces ni un solo beso,
de mi boca tan hermosa!»
El bardo, avergonzado,
se alejó de la dama,
y se fue a llorar su pena,
porque le dio la gana..

Deja un comentario