Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

En el frío amanecer de la soledad,

cuando el mundo aún duerme en su quietud,

mis pensamientos se elevan con ansiedad,

buscando el calor de alguna certitud.

Las estrellas titilan en el firmamento,

como faros lejanos en la inmensidad,

y mi alma errante, sin ningún aliento,

anhela encontrar su propia claridad.

El viento susurra secretos de la noche,

cruza mi piel con sus dedos helados,

y en esta hora de silencio y derroche,

me encuentro a solas, desamparado.

Pero en la fría penumbra del alba,

descubro la belleza de la calma,

el mundo se viste de un manto de plata,

y mi corazón halla su propia palma.

En este amanecer de quietud y frío,

encuentro refugio en mi propio ser,

la soledad se convierte en mi rocío,

y en ella, mi alma comienza a renacer.

Así, en el frío amanecer en soledad,

descubro mi verdad, mi fortaleza,

y aunque la noche se vaya desvaneciendo,

mi espíritu encuentra su belleza.

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