En la noche, cuando el mundo duerme, mi mente se agita y no puede descansar.
Los pensamientos me invaden, como olas que golpean la orilla, y no puedo encontrar la paz.
Preparo una taza de leche con cacao, y me siento en el sofá con un buen libro.
La calidez de la leche me relaja, y la historia me transporta a otro mundo.
Por un momento, olvido mis preocupaciones, y me dejo llevar por la imaginación.
Los personajes del libro me enamoran, y su historia me inspira.
Me doy cuenta de que el amor es libre, y que puede ser encontrado en cualquier lugar.
La noche pasa, y el sol comienza a salir.
Mi mente está más tranquila, y mi corazón está lleno de esperanza.
Estoy lista para afrontar el día, con la certeza de que el amor está ahí, esperándome.

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