Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Manuel y Yolanda eran una pareja joven y enamorada que vivía en una pequeña ciudad de España. Manuel era un fotógrafo de paisajes, mientras que Yolanda era una profesora de historia. Ambos eran aficionados al misterio y el terror, y disfrutaban de leer novelas de miedo y ver películas de terror. Un día, Manuel y Yolanda decidieron ir de viaje a una pequeña aldea rural. Habían oído hablar de una antigua casa abandonada que se decía que estaba embrujada. La casa estaba ubicada en lo alto de una colina, rodeada de bosques oscuros y profundos.

Cuando llegaron a la aldea, los lugareños les advirtieron que no se acercaran a la casa. Les contaron historias sobre cómo la casa había sido el escenario de una serie de asesinatos horribles, y que el espíritu de los muertos aún habitaba el lugar. Manuel y Yolanda no le dieron importancia a las advertencias de los lugareños. Decidieron explorar la casa y ver si las historias eran ciertas. La casa estaba en ruinas. Las paredes estaban cubiertas de grietas, y el techo se había derrumbado en algunos lugares. Manuel y Yolanda entraron en la casa con cuidado. El aire estaba frío y húmedo, y el olor a muerte era insoportable.

Al principio, la casa parecía vacía. Pero entonces, Manuel y Yolanda oyeron un ruido. Era un sonido de pasos, que provenía de una habitación cercana. Manuel y Yolanda se acercaron a la habitación. La puerta estaba abierta, y dentro pudieron ver una figura sentada en una silla. La figura era alta y delgada, y llevaba una larga túnica negra. Manuel y Yolanda se quedaron paralizados de miedo. La figura se levantó y se dio la vuelta. Tenía la cara de un cadáver, con los ojos hundidos y la piel pálida.

La figura empezó a caminar hacia Manuel y Yolanda. Los gritos de terror de la pareja resonaron en la casa. De repente, Manuel y Yolanda despertaron. Estaban en su cama, en su casa. Había sido un sueño. Pero el sueño les había dejado una sensación de miedo y aprensión. Manuel y Yolanda sabían que tenían que volver a la casa, para saber si lo que habían visto era real.

Al día siguiente, Manuel y Yolanda volvieron a la aldea. Hablaron con los lugareños, y les contaron su sueño. Los lugareños les dijeron que el sueño era una advertencia. El espíritu de los muertos les estaba diciendo que se marcharan de la casa. Manuel y Yolanda no le hicieron caso a los lugareños. Decidieron ir a la casa de nuevo, esa misma noche. Cuando llegaron a la casa, Manuel y Yolanda encendieron una linterna y entraron. La casa estaba oscura y silenciosa. Exploraron la casa durante horas. No encontraron nada extraño. Pero entonces, Manuel oyó un ruido. Era el mismo ruido que había oído en su sueño. Se acercaron a la habitación de donde provenía el ruido. La puerta estaba abierta, y dentro pudieron ver la figura sentada en la silla. La figura se levantó y se dio la vuelta. Tenía la cara de un cadáver, con los ojos hundidos y la piel pálida.

Manuel y Yolanda se quedaron paralizados de miedo. La figura empezó a caminar hacia ellos. Cogieron sus linternas y empezaron a correr. Corrieron por la casa, tratando de escapar de la figura. Pero la figura era más rápida. Atrapó a Manuel y Yolanda y los empezó a arrastrar hacia el sótano. Lucharon contra la figura, pero era inútil. La figura los arrastró hasta el sótano, y los encerró en una habitación. Manuel y Yolanda estaban atrapados. Sabían que el espíritu de los muertos los mataría. De repente, Manuel tuvo una idea. Cogió una linterna y la tiró al suelo. La linterna se rompió, y el sótano quedó en la oscuridad. Aprovecharon la oscuridad para escapar de la habitación. Corrieron por el sótano, tratando de encontrar una salida. Finalmente, encontraron una salida. Corrieron hacia la salida y salieron del sótano. Salieron de la casa y corrieron hacia la aldea. Los lugareños los vieron llegar, y les ayudaron a escapar. Nunca volvieron a la casa de los horrores. Pero jamás olvidaron lo que vieron esa noche.

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