Manuel y Yolanda eran una pareja joven y feliz que vivía en un pequeño pueblo de la montaña. Un día, decidieron visitar el castillo abandonado que se encontraba en la cima de una colina cercana. El castillo era un lugar misterioso y oscuro, y la pareja estaba intrigada por su historia. Cuando llegaron al castillo, lo encontraron en ruinas. Las paredes estaban desmoronadas, las ventanas estaban rotas y el interior estaba lleno de escombros. Manuel y Yolanda se adentraron en el castillo, sintiéndose atraídos por su misterio. Pronto, empezaron a sentir que algo no estaba bien. El castillo estaba lleno de una energía oscura y siniestra. Manuel y Yolanda empezaron a tener la sensación de que estaban siendo observados. De repente, escucharon un ruido. Se giraron y vieron una figura oscura en la oscuridad. La figura se acercó a ellos, y Manuel y Yolanda se dieron cuenta de que era un fantasma. El fantasma era una mujer joven y hermosa, pero su rostro estaba lleno de tristeza y desesperación. La mujer les contó que había sido asesinada en el castillo hace muchos años. Había sido víctima de un crimen pasional, y su alma estaba atrapada en el castillo, condenada a vagar por los pasillos para siempre. Manuel y Yolanda estaban aterrorizados. Intentaron huir del castillo, pero la mujer fantasma se interpuso en su camino. La mujer les dijo que no podían irse, que tenían que ayudarla a encontrar la paz. Se compadecieron de la mujer fantasma. Decidieron ayudarla a encontrar a su asesino. Investigaron la historia del castillo, y descubrieron que la mujer fantasma era la hija de un noble local. Había sido asesinada por su amante, que era un hombre casado. Manuel y Yolanda encontraron al amante de la mujer fantasma, y lo confrontaron. El hombre confesó el asesinato, y se entregó a la justicia. Con la ayuda de Manuel y Yolanda, la mujer fantasma encontró la paz. Su alma pudo descansar en paz, y el castillo quedó libre de su maldición. Manuel y Yolanda regresaron al pueblo, pero nunca olvidaron su aventura en el castillo. Habían aprendido que el pasado no siempre está muerto, y que el mal puede perdurar a través de los siglos.

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