Manuel y Yolanda eran una pareja joven que acababa de mudarse a una nueva casa. La casa era antigua y destartalada, pero a ellos les encantaba. Estaba situada en un pequeño pueblo y estaba rodeada de bosques y montañas. Los primeros días en la casa fueron perfectos. Manuel y Yolanda se divertían explorando la casa y los alrededores. Pero pronto, comenzaron a suceder cosas extrañas.
Una noche, Manuel se despertó con un ruido. Se levantó y se dirigió al salón, donde vio una figura sombría que se desvanecía en la oscuridad. Yolanda también empezó a tener pesadillas. Soñaba con una mujer vestida de negro que la perseguía. En otra ocasión, Manuel y Yolanda estaban sentados en el sofá, viendo la televisión, cuando escucharon un ruido en el sótano. Manuel se levantó para investigar, pero cuando bajó las escaleras, vio que el sótano estaba vacío.
Al día siguiente, Manuel decidió revisar el sótano de arriba a abajo. Encontró una puerta que estaba cerrada con llave. Consiguió abrirla, y vio que el sótano estaba lleno de viejos muebles y trastos. Manuel estaba a punto de cerrar la puerta cuando vio algo moverse en la oscuridad. Se acercó y vio que era un niño. El niño estaba vestido con ropas viejas y sucias, y tenía una expresión de terror en la cara.
El niño le dijo a Manuel que estaba encerrado en el sótano desde hacía muchos años. Le dijo que la mujer de negro era una bruja que lo había secuestrado. Manuel y Yolanda decidieron ayudar al niño. Lo llevaron a su casa y le dieron de comer y de beber. El niño les contó que la bruja lo había secuestrado cuando era un bebé. La bruja lo había convertido en su esclavo, y lo obligaba a trabajar en el sótano.
Manuel y Yolanda decidieron ir a la policía, pero la policía no les creyó. Dijeron que el niño estaba mintiendo. Manuel y Yolanda no sabían qué hacer. Decidieron ir a la casa de la bruja para enfrentarse a ella. Cuando llegaron a la casa, la bruja estaba esperándoles. Les dijo que no podrían derrotarla, y que los mataría a todos.
Loa dos se enfrentaron a la bruja. Fue una lucha terrible, pero al final Manuel consiguió derrotarla. La bruja murió, y el niño fue liberado. Lo llevaron a un orfanato, donde pudo vivir una vida feliz. Manuel y Yolanda volvieron a su casa, pero nunca olvidaron lo que había sucedido. La casa del terror quedó vacía, y nadie se atrevió a vivir allí nunca más.

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