Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me rompes el morro

con tu aguja antitetánica

después de clavarme la katana

cortando una barra de pan.

Y me hinchas el brazo

de ese liquido progresivo

que se pone a lo largo del tiempo

para poder volver a vernos.

Me preparas la próxima cita

con una sonrisa en los labios

te gusta clavarme cosas

como si fuera tu muñeco de vudú.

Y no es que me queje demasiado

ni sea una llorona desembragada

pero quizás y por un día

como seres normales podamos quedar…

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