En el océano de los sentimientos
donde las lágrimas florecen,
se deslizan por mejillas de cristal
las lágrimas de amor que nacen.
Caen como perlas preciosas
enredadas en un suspiro,
desnudando el alma herida
con su brillo de desafío.
Son gotas que hablan en silencio
poemas sin palabras que contar,
un eco del corazón afligido
que en cada caída busca sanar.
Son lágrimas de amor derramadas
cuando el alma encuentra su hogar,
o cuando la despedida se hace presente
y el adiós parece desgarrar.
En ellas se funden alegrías y penas
dulces recuerdos y sueños rotos,
pintan un arcoíris de emociones
en los rostros apagados y solos.
Lágrimas que surcan los abismos
que llevan consigo el eco del querer,
testigos de amores y desamores
que laten en cada desvanecer.
Y así, en cada brillo de tristeza
se abre paso la esperanza sin cesar,
porque las lágrimas de amor, querido amigo
son el combustible para volver a amar.
Entonces, no temas derramarlas
permitiendo que fluyan en libertad,
porque en cada una de ellas descubrirás
la esencia misma de la humanidad.

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