Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Encadenado a la mesa

donde ponen los papeles en blanco

esperando las palabras

o quizás las sonrisas.

Donde un botón

separa la confesión del pánico

jugando a las pataditas

cuando nadie baja la vista.

Evitando el castigo

si consideran la falta leve

en esos apuntes que surgen

si no condenan a un beso y un día.

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